
La vida en un vermicompostador: pequeños bichos útiles, ¿hay que preocuparse?
Con el paso de las semanas, notará que su vermicompostador no está poblado solo por lombrices: pequeñas criaturas se instalan en él, a veces en gran número. No se alarme: en la inmensa mayoría de los casos, se trata de habitantes totalmente normales de un ecosistema que funciona bien, no de plagas que combatir. Estos son los más habituales y cómo reconocerlos.
Los colémbolos, incansables e inofensivos
Suelen ser los primeros en los que uno se fija: diminutos puntos blancos u oscuros, de 1 a 3 milímetros, que se alejan dando pequeños saltos cuando se acerca un dedo al sustrato. Los colémbolos se alimentan de mohos y de materia en descomposición; participan activamente en la transformación de sus residuos en vermicompostaje. Son totalmente inofensivos para sus lombrices, incluso cuando son muy numerosos.
Los ácaros, discretos pero útiles
Con un pequeño cuerpo redondo y ocho patas apenas visibles a simple vista, los ácaros están casi siempre presentes en un vermicompostador, por lo general en pequeño número. Al igual que los colémbolos, se alimentan de materia orgánica en descomposición y no suponen ningún peligro para sus lombrices. Una población inusualmente grande puede indicar simplemente un medio algo demasiado húmedo: añada papel o cartón para secarlo ligeramente.
Los enquitreidos, que no deben confundirse con sus lombrices de compostaje
Estos pequeños gusanos blancos, de unos 1 a 2 centímetros, se parecen muchísimo a las lombrices de compostaje jóvenes. La diferencia está en el color: sus lombrices, incluso recién nacidas, tienen sangre roja que les da un tono rosado, mientras que los enquitreidos permanecen blancos toda su vida. No hacen ningún daño a sus lombrices — al contrario, participan en la misma tarea de descomposición. Su presencia en gran número es sobre todo un indicador útil: señala un medio ligeramente ácido. Si es su caso, un poco de cáscara de huevo triturada suele bastar para reequilibrar el medio — detallamos este aporte en nuestra ficha Alimentación de las lombrices de tierra
El consejo de WillySi tiene dudas sobre algún bicho que encuentre en su vermicompostador, en la inmensa mayoría de los casos basta una regla sencilla: si sus lombrices están bien y el compost avanza con normalidad, su presencia es señal de un ecosistema que funciona, no de un problema que resolver.
Milpiés: una cuestión de forma, no de preocupación
Si ve un milpiés en su vermicompostador — algo más probable si utiliza excrementos de animales u hojas secas como sustrato —, fíjese bien en su forma antes de preocuparse. Un verdadero milpiés (o julo), de cuerpo cilíndrico con dos pares de patas por segmento, es completamente vegetariano e inofensivo para sus lombrices: se alimenta de hojas ya ablandadas por la humedad y las bacterias, y participa en su descomposición. Su primo el ciempiés, en cambio, es plano y solo tiene un par de patas por segmento: es un depredador que ocasionalmente puede atacar a sus lombrices. La buena noticia es que sigue siendo raro en un vermicompostador iniciado con un sustrato de papel o cartón triturado, ya que su terreno de caza natural está en otra parte.
En resumen
Colémbolos, ácaros, enquitreidos, milpiés... la mayoría de los pequeños bichos que encontrará en su vermicompostador no son intrusos, sino compañeros de piso útiles que participan, a su escala, en la misma transformación que sus lombrices. Obsérvelos sin miedo: es la señal de un vermicompostador lleno de vida, y de vida sana.
































