¿Cuál es el papel ecológico de las lombrices de tierra en nuestros suelos?

Willy, la lombriz de compostaje, vestido de explorador con sombrero de fieltro, sale de su madriguera bajo un manzano: en corte, las lombrices excavan galerías horizontales y madrigueras verticales, el agua de lluvia se infiltra, un topo y raíces

Bajo nuestros pies, en los primeros centímetros de tierra, trabaja una mano de obra tan discreta como indispensable: las lombrices de tierra. Lejos de ser simples habitantes del jardín o del compost, se cuentan entre los seres vivos que moldean de forma más duradera la fertilidad de los suelos. Su trabajo, invisible para la mayoría de nosotros, condiciona sin embargo la salud de nuestros jardines, de nuestros cultivos y, en términos más amplios, de nuestros ecosistemas.

Tres familias de lombrices, tres papeles muy distintos

Contrariamente a una idea muy extendida, no todas las lombrices de tierra se parecen ni prestan los mismos servicios al suelo. Los especialistas distinguen tradicionalmente tres grandes categorías ecológicas:

  • Las lombrices epigeas viven en la superficie, en la hojarasca y en la materia orgánica en descomposición. Son ellas, como las Eisenia, las que encontramos en un vermicompostador: rápidas y voraces, transforman los residuos frescos en tan solo unas semanas.
  • Las lombrices endogeas se desplazan por los primeros centímetros del suelo y se alimentan de tierra ya rica en materia orgánica. Excavan galerías horizontales que mezclan poco a poco las diferentes capas del suelo.
  • Las lombrices anécicas, como la lombriz común que encontramos al trabajar en el jardín, excavan galerías verticales profundas, a veces de varios metros. Suben por la noche para alimentarse de hojas muertas en la superficie, que luego arrastran hacia las profundidades.
Corte de suelo que ilustra las tres familias de lombrices de tierra: epigea en la superficie, endogea en galería horizontal, anécica en galería vertical profunda

Esta distinción explica por qué no se recomienda recoger lombrices del jardín para poner en marcha un vermicompostador: las especies excavadoras no sobreviven en un entorno confinado, a diferencia de las lombrices de compostaje, perfectamente adaptadas a la vida en superficie y a una alimentación concentrada en residuos frescos. Detallamos estas diferencias en nuestra ficha Qué tipo de lombrices poner en su vermicompostador.

Discretas arquitectas del suelo

Ya sean epigeas, endogeas o anécicas, todas las lombrices de tierra comparten un mismo talento: transforman la materia orgánica en humus a la vez que airean y estructuran el suelo. Al excavar sus galerías, facilitan la infiltración del agua y la circulación del aire hasta las raíces. Al digerir la materia orgánica, la vuelven asimilable para las plantas, en una forma concentrada en nitrógeno, fósforo y potasio.

¿Sabía que...?

Las lombrices de tierra representan por sí solas más de la mitad de la biomasa animal que vive en tierra firme.

Por sorprendente que parezca, esta cifra da la medida de su papel: ningún otro grupo de animales trabaja tanto, ni tan discretamente, en el mantenimiento de los suelos del planeta.

Un eslabón esencial de la biodiversidad

El trabajo de las lombrices de tierra beneficia a toda la cadena de la vida. Sus galerías se convierten en refugio para otros pequeños organismos del suelo, empezando por los numerosos bichitos que también encontramos en un vermicompostador (colémbolos, cochinillas de la humedad, bacterias...) y que presentamos en nuestra ficha La vida en un vermicompostador. Sus deyecciones enriquecen además el suelo con microorganismos beneficiosos, y su presencia sirve incluso como indicador de buena salud: un suelo sin lombrices es, en la mayoría de los casos, un suelo empobrecido, compactado o contaminado.

Esta constatación no es nueva. Ya en la Antigüedad, y de forma más rigurosa en el siglo XIX, varios naturalistas estudiaron estas pequeñas criaturas y su influencia en los suelos agrícolas, una historia que contamos con más detalle en nuestra ficha Historia del vermicompostaje.

Lo que esto significa para su vermicompostador

Comprender el papel ecológico de las lombrices de tierra permite entender mejor el interés del vermicompostaje. Al recrear en casa, a pequeña escala, las condiciones en las que las lombrices epigeas transforman la materia orgánica, usted produce un abono tan rico como el que la naturaleza elabora desde hace millones de años. Es también un recordatorio concreto del vínculo que existe entre sus residuos de cocina y la fertilidad de los suelos: cada puñado de vermicompost cosechado es fruto de este mismo proceso natural, simplemente acelerado y concentrado en su vermicompostador. Para entender cómo, consulte nuestra ficha ¿Qué es un vermicompostador?

Para recordar

Al cuidar de sus lombrices de compostaje, usted cuida, a su escala, de uno de los engranajes más antiguos y eficaces de la naturaleza.

Para saber más

Si el tema le apasiona, nuestra librería ofrece dos obras dedicadas por completo a estas trabajadoras en la sombra: Éloge du ver de terre n.º 2 y Sauver le ver de terre, dos lecturas que cambian para siempre la mirada que dirigimos a estas pequeñas habitantes del suelo.


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