La increíble historia del vermicompostaje


¡De los «intestinos de la Tierra» a nuestros hogares!
La historia del vermicompostaje comienza hace muchísimo tiempo, mucho antes de que se inventaran los cubos de basura y los camiones de recogida de residuos. Desde siempre, la naturaleza recicla sus residuos gracias a unos actores discretos pero esenciales: las lombrices de tierra. Su papel es tan fundamental que los filósofos y los sabios lo habían comprendido mucho antes que nosotros.
En la Antigüedad, el filósofo griego Aristóteles observaba atentamente la naturaleza. Daba a las lombrices de tierra un apodo tan sorprendente como acertado: las llamaba los «intestinos de la Tierra». Con esta imagen explicaba que el suelo, como un organismo vivo, necesitaba a las lombrices para digerir la materia orgánica y seguir siendo fértil.
Siglos más tarde, en el siglo XIX, el célebre científico Charles Darwin —conocido por su teoría de la evolución de las especies— se apasionó por estas pequeñas criaturas. Incluso dedicó el último libro de su vida a las lombrices de tierra, titulado La formación del mantillo vegetal por la acción de las lombrices. Según él, ninguna otra criatura ha desempeñado un papel tan importante en la historia de la vida en la Tierra.
Durante mucho tiempo, el compostaje fue una práctica natural y cotidiana. Antes de que existiera la recogida de residuos, los restos de cocina simplemente se depositaban al fondo del jardín. En aquella época todavía no se distinguían los diferentes tipos de lombrices: las que labran el suelo en profundidad y las que se alimentan de los residuos orgánicos en la superficie.
Hubo que esperar a los años 80 para que la cría de lombrices, llamada lombricultura, viviera un verdadero auge. Esta práctica se presentaba entonces como ecológica, rentable y fácil de poner en marcha. Muchas personas se lanzaron con entusiasmo a esta aventura.
Pero tras este entusiasmo, el vermicompostaje fue cayendo poco a poco en el olvido. Las ciudades optaron por construir incineradoras para quemar los residuos. La agricultura intensiva se desarrolló utilizando masivamente fertilizantes químicos y herbicidas, lo que hizo desaparecer las lombrices de tierra de muchos suelos. Por su parte, los ciudadanos aún no estaban concienciados con la separación de residuos: era la época del «todo a la basura».
Desde hace algunos años, la situación ha cambiado profundamente. Ante el calentamiento global y los retos medioambientales, las mentalidades evolucionan. El vermicompostaje vuelve con fuerza, porque ofrece una solución sencilla, local y eficaz. Cada kilo de residuos que comen las lombrices es un kilo menos que transportar, quemar y contaminar.
Reciclar en casa: el vermicompostaje hoy
Hoy en día, esta técnica se utiliza en todo el mundo para sustituir a los fertilizantes químicos. En Cuba, los centros de vermicompostaje ya habían producido más de un millón de toneladas de fertilizante natural en 2003. En la India, cerca de 200 000 agricultores han adoptado este método. Ahora, esta increíble historia continúa gracias a usted: millones de hogares transforman sus residuos orgánicos en un recurso valioso, en casa, con la ayuda de un compostador… y, sobre todo, de un vermicompostador.



























